Una persona que conozco vive en la IX Región de Chile, en Angol. Desde hace más de dos años sufre abusos psicológicos, acoso y discriminación. Vivió quince años en Europa. Pasó más de 8 años entre Holanda y Francia. Es pintora. Se licenció en la Escuela de Artes de Chile y viajó a Europa para crecer profesionalmente. Durante todo ese tiempo vivió de su trabajo, de su obra artística. Pintaba incansablemente y vivió bien durante todos esos años. Posteriormente se fue a Cataluña. Vivía en Malgrat de Mar, provincia de Barcelona. Allí era muy conocida. Pintaba en el paseo marítimo del pueblo. Tenía permiso del Ayuntamiento; en Chile lo llaman Prefecto; para tener su propia parada, al igual que otros artistas de la zona. Tras más de una década en Europa, decidió volver a Chile, a su país. A la tierra que la vió nacer.
Al poco de regresar a Angol empezó a trabajar como profesora de pintura en un centro de Angol. Daba clases a mujeres amas de casa. Yo viajé a Angol hace cuatro años para visitarla y asistí a una de sus clases. Sus alumnas estaban encantadas con ella y durante las horas de clase de pintura desconectaban de su rutina diaria y conectaban con sus almas. Denominó a sus clases “Arteterapia”. Quería que sus alumnas pintaran para viajar a su propio mundo interior y dar rienda suelta a su creatividad. Su trabajo y sus ganas de motivar no gustaron a algunos hombres de Angol y empezaron a acosarla, discriminarla y agredirla psicológica y físicamente. Hace muchos años que vive así. Me comenta que no puede hablar con nadie, que se ha encontrado con un muro cuando ha intentado ser ella misma. No ha vuelto a trabajar dando clases de pintura. Actualmente pinta en su casa. Pero sigue siendo objeto de acoso y maltrato.
En Angol, al sur de Chile, hay mucho alcoholismo, lo que conlleva la violencia masculina hacia muchas mujeres del pueblo. Mi amiga no sólo sufre por su situación como mujer; sino también por las mujeres del pueblo que sufren maltrato. Según el Diario Austral de la Araucanía, “la realidad de la violencia intrafamiliar está fuertemente asociada al alto consumo de alcohol en la población, según alcohólicos anónimos”. Según este diario, alrededor del 50% de las mujeres de La Araucanía han sido víctimas de algún tipo de violencia a lo largo de su vida. En lo que concierne a Temuco, uno de los lugares principales de La Araucanía hay unas cuatro mil personas con problemas de alcoholismo en recuperación. La asociación que ampara a las personas con problemas de alcoholismo en la región de La Araucanía dice que existe una red de apoyo a las esposas, hijos y en general, a todos los familiares de las personas con problemas de alcoholismo. El grupo se denomina Alanon.
Mi amiga, cuyo nombre prefiero dejar en el anonimato, me dijo que a los hombres de Angol que beben tanto y maltratan a sus mujeres no les interesa que éstas tengan otras posibilidades para crecer emocinalmente. De ahí que ella empezara a ser víctima de persecución por ser una persona creativa, que no depende de ningún hombre para subsistir. Esta situación todavía se da en muchos lugares del mundo occidental. Ya es triste que volviese a su país tras tanto años fuera y que sea maltratada por sus compatriotas por no seguir las reglas del juego impuestas por ciertos hombres.
Escrito por Prensa humanitaria