A mi amigo J.D. Salinger “in memoriam”

febrero 2, 2010

Hace unos días se murió J.D. Salinger. Era uno de mis escritores favoritos. Tuve la suerte de leerme “El guardián entre el centeno” gracias a una profesora de literatura que nos lo sugirió en clase en segundo de BUP. Tuvimos que hacer un trabajo en clase. De hecho, el examen de ese trimestre fue sobre ese libro. Me fascinó. Me encantó. Lo leí en pocos días. Durante esos días me trasladé en mi imaginació a Nueva York; a Central Park y a la 5ª Avenida. El personaje del libro, Holden Caulfield, me caía bien y comprendía cómo se sentía. Después, cuando me lo terminé, escuché que la persona que mató a John Lennon se había identificado con Holden Caulfield y por eso mató a Lennon. Es un chisme que corre de boca en boca y que muchas personas comentan o comentamos. Sin embargo, desconozco la verdad sobre ese hecho. Yo no me lo creo. Probablemente se leyó el libro y se identificó con Holden Caulfield, pero no lo mató por esa identificación. Holden Caulfield no hablaba de matar en la novela. Se sentía terriblemente deprimido y muchas veces tenía ganas de morirse. Sólo le caían bien los niños y éstos eran los únicos seres que le hacían sentir bien. Su hermana pequeña cantaba una canción infantil que hablaba de un guardián entre el centeno. Él se sentía así. Como un guardián de niños. Los miraba cómo jugaban y era algo que no le deprimía. Todo lo demás, fuera del mundo infantil, le deprimía terriblemente. Leer el resto de esta entrada »


Humanizar occidente

enero 20, 2010

El terremoto de Haití ha sido el más grave que se conoce en el país desde hace 200 años. Y también es seguramente una de las tragedias más grandes sucedidas en el mundo en mucho tiempo. Las informaciones sobre este hecho estarán unos días en los medios de comunicación, pero después Haití se convertirá en un nombre más que nos recordará una tragedia y aparcaremos en la memoria o en el olvido de las grandes desgracias que suceden en el planeta Tierra.

Por qué siempre les toca a los mismos o por qué le ha podido pasar esto a las personas de un país, que ha sufrido otras veces los fenómenos de la naturaleza son algunas de las preguntas que nos hacemos quienes no hemos vivido terremotos y que nos encontramos en el lado occidental del mundo. Algunas personas dicen que todo sucede por alguna razón y otras dicen que las cosas simplemente suceden.  Sea cual sea el motivo de por qué siempre les tocan las tragedias metereológicas a los países más pobres del planeta hay una asignatura que los habitantes de otras sociedades más favorecidas no hemos aprobado todavía: Deberíamos tomar conciencia de la buena suerte que tenemos y aprender a valorarla.

Quizá este tipo de tragedias es la forma que tiene el planeta Tierra de avisarnos que nuestro tránsito por aquí es efímero. A algunas personas y pueblos los arrasa con su fuerza. A otras nos deja con la asignatura que tanto nos cuesta aprobar en algunos lugares del mundo. Unos países tan humanizados, en lo que a valores se refiere, y otros por humanizar.


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