Chiapas, estado maya

octubre 2, 2009

Estoy en San Bartolomé de las Casas, estado de Chiapas. Esta tarde me voy a Mérida, estado de Yucatán.
Chiapas está cerca de la selva. Prácticamente es selva. Es selva tropical. Hay una zona de la selva que se llama Lacandona. No he ido allí. Me falta tiempo.
Hace dos días visité Palenque. Está en la selva. Es una ciudad maya. Allí hay un cementerio donde están enterrados reyes y figuras nobles mayas. En Palenque vivían nobles, artistas y sacerdotes, entre otro tipo de clases sociales.
Los mayas tenían más de ciento sesenta deidades. El dios de la lluvia se llama Tláloc. Así lo llaman en el centro de México. En Chiapas lo llaman de otra manera.
Muchas de las representaciones que hay en Palenque son de la cesión de poder de una mujer a Pakal, que gobernó Palenque durante una época. Palenque fue un matriarcado. Hay zonas de México que fueron matriarcado y otras patriarcado. En la representación de Palenque, una mujer le da copal a Pakal. El copal es una vasija pequeña de piedra que contiene incienso. De esta manera le cedió el poder.
Otra de las representaciones de Palenque retrata a Pakal sentado en un jaguar de dos cabezas. Debajo suyo tiene los nueve niveles del inframundo. Simboliza la madre tierra devorando a Pakal.
Los mayas tenían muchos conocimientos de matemáticas y astrología. Y también de medicina con plantas y minerales. En el museo de la medicina maya de Chiapas existen distintas variedades de plantas para uso medicinal. También utilizaban animales.
Los medicamentos de la indutria farmaceútica están elaborados con estas plantas y han sido patentados por diferentes marcas; acción que perjudica a los más pobres.
La utilización de estas plantas, animales, minerales iba acompañada de un acto de fe con la madre tierra y el cosmos. Los mayas utilizaban velas, copal (incienso), gallinas negras y algún tipo de refresco para ofrecérselo a los dioses y para proteger a los enfermos de las acciones negativas externas. Las flores también se utilizaban.
Los indígenas de México mantienen sus propias creencias y rezan a sus dioses. Aunque para ello utilizen el crucifijo de la religión católica. Para ellos el crucifijo simboliza los cuatro elementos de la naturaleza: agua, tierra, aire y fuego. Todo forma parte del todo y se manifiesta a través de las distintas formas que en el planeta habitan.


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